jueves, 15 de febrero de 2018

Juan Facundo Quiroga

Juan Facundo Quiroga nació en La Rioja en 1788. El caudillo federal, llamado  «el Tigre de los Llanos», se encontraba en Buenos Aires en mayo de 1810 cuando tuvo lugar el proceso de emancipación, y fue enrolado en el regimiento de Arribeños; tenía condiciones para el mando pero no apego a la disciplina militar, por lo que desertó. Desde 1816 y hasta 1818 se desempeñó como capitán de milicias y participó en acciones contra los españoles.
Quiroga se alineó con los federales y depuso al gobernador de La Rioja, Francisco Ortiz de Ocampo, a quien reemplazó por Nicolás Dávila. Cuando en 1823 Dávila se negó a renunciar, Quiroga se hizo con el poder. Ordenó no enviar tropas a la guerra con Brasil, desconoció leyes dictadas por el gobierno de Buenos Aires y se enfrentó abiertamente a los unitarios. Derrotó al general unitario Gregorio Aráoz de Lamadrid en dos ocasiones: primero en Tala (1826) y más tarde en Rincón (1827). Fue vencido por el general unitario José María Paz en Oncativo (1830), pero auxiliado por el caudillo federal Juan Manuel de Rosas, terminó por imponerse en el norte y en la región andina en 1831.
Tras las victorias, el caudillo se alejó de la política y residió en Buenos Aires desde 1833 hasta finales de 1834, cuando, por encargo de Juan Manuel de Rosas, aceptó mediar en un conflicto entre las provincias de Tucumán y Salta. Tras entrevistarse con los representantes de ambos bandos en Santiago de Estero y concertar un acuerdo de paz, inició un viaje sin retorno: al pasar por Barranca Yaco (Córdoba), fue muerto por una partida encabezada por Santos Pérez, un día como hoy, pero corría el año de 1835.
Borges, Jorge Luís, pensó ese momento:
El general Quiroga va en coche al muere.

El madrejon desnudo ya sin una sed de agua
y una luna perdida en el frio del alba
y el campo muerto de hambre, pobre como una araña.
El coche se hamacaba rezongando la altura;
un galeron enfatico, enorme, funerario.
Cuatro tapaos con pinta de muerte en la negrura
tironeaban seis miedos y un valor desvelado.
Junto a los postillones jineteaba un moreno.
Ir en coche a la muerte ¡qué cosa más oronda!
El general Quiroga quiso entrar en la sombra
llevando seis o siete degollados de escolta.
Esa cordobesada bochinchera y ladina
(meditaba Quiroga) ¿que ha de poder con mi alma?
Aquí estoy afianzado y metido en la vida
como la estaca pampa bien metida en la pampa.
Yo, que he sobrevivido a millares de tardes
y cuyo nombre pone retemblor en las lanzas,
no he de soltar la vida por estos pedregales.
¿Muere acaso el pampero, se mueren las espadas?
Pero al brillar el día sobre Barranca Yaco
hierros que no perdonan arreciaron sobre él;
la muerte, que es de todos, arreó con el riojano
y una de punialadas lo mentó a Juan Manuel.
Ya muerto, ya de pie, ya inmortal, ya fantasma,
se presentó al infierno que Dios le había marcado,
y a sus órdenes iban, rotas y desangradas,
las ánimas en pena de hombres y de caballos.


Nota: publicado en Luna de enfrente (1925)

viernes, 22 de diciembre de 2017

Misiones es Provincia Argentina.

Desde el 1 de septiembre de 1832 Misiones integraba la Provincia de Corrientes. Recién por Ley 1149, del 22 de diciembre de 1881 el Congreso de la Nación Argentina fijó los límites de la Provincia de Corrientes y determinó que el Poder Ejecutivo propondría "al Congreso la organización, administración y gobierno que considere conveniente para la parte del territorio de Misiones que quede fuera de los límites de la Provincia''.
El 1 de enero de 1882 fue designado el Coronel Rudecindo Roca como Gobernador del Territorio Nacional de Misiones y el 16 de octubre de 1884, fue sancionada la Ley 1532 de organización de los siguientes territorios nacionales: La Pampa, Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz, Tierra del Fuego, Misiones, Formosa y Chaco. El Art.4 de la ley fijó que: "...cuando la población de una gobernación alcance a sesenta mil habitantes, tendrá derecho de ser declarada Provincia". Según el censo de 1914 Misiones no reunía ese número de habitantes porque el mismo ascendía a 53.536, cumpliendo recién el requisito en 1919.
El Dr. Hipólito Yrigoyen fue el gestor inicial de la provincialización pero el proyecto se archivó, en momentos en que en Corrientes, el 22 de septiembre de 1.919, ingresaba un proyecto cuyo Art.1º dice: "Reintégrase al territorio de la Provincia de Corrientes la zona ocupada por la Gobernación Nacional de Misiones".
Entre los días 21 y 24 de agosto de 1929, el Presidente de la Cámara de Diputados recibió documentos con argumentos contrarios. La "Liga Antiprovincialista de Misiones", "surgida de una magna Asamblea de miembros de todas las actividades del territorio que agrupa en su seno a más del noventa por ciento del total de la población de Misiones en condiciones de discernir", argumentaba: "... y si el Territorio no se halla, aún preparado económicamente para su transformación en provincia, menos aún lo está bajo la faz política y cultural. No tiene el pueblo de Misiones, en general, ninguna educación cívica. Las exiguas manifestaciones que en tal orden se da, se traducen en breves luchas por la conquista de una que otra concejalía municipal, que no dan, por cierto, el índice de la capacidad de quienes las obtienen pero sí el del concepto cívico de la masa, carente aún, repetimos, de la educación del civismo…". Siguen conceptos lapidarios: "Cómo es posible proyectar la provincialización de Misiones … si la gran masa de argentinos en Misiones es analfabeta...".
Se han contabilizados 37 peticiones de provincialización de Misiones en el Congreso de la Nación, 31 en la Cámara de Diputados y 6 en la Cámara de Senadores, las cuales se fueron gestando a lo largo de más de 34 años a partir de 1919.
 El 26 de noviembre de 1953 la bancada radical, presentó un proyecto cuyo artículo 1º consignaba: "Restablecer la histórica provincia de Misiones dentro de los actuales límites de la gobernación del mismo nombre", con lo cual se coincidía con el enfoque radical de esos últimos años. El 1º de diciembre de 1953 tuvo entrada el proyecto de Ley de provincialización de Misiones presentado por el Poder Ejecutivo a cargo del General Juan Domingo Perón, el cual tuvo rápido tratamiento.
El día 4 de diciembre se debatió el proyecto en la Cámara de Diputados y ya aprobado pasó a la Cámara de Senadores, donde fue tratado y aprobado el 9 de diciembre. Retornó a la Cámara de Diputados donde el 10 de diciembre halló sanción definitiva la Ley de Provincialización de Misiones, con el Nº 14.294. Fue promulgada el 22 de diciembre de 1953

Juan Carlos Ramirez Leiva
Fuentes: Rosciezewski, Paulina Moroz. "Hacia la Provincialización de Misiones". Disponible en
http://www.diputadosmisiones.gov.ar
García, Ariel. Tesis publicada en www.pert-uba.com.ar

jueves, 21 de diciembre de 2017

Hoy. Hace 45 años

El vuelo 571 de la Fuerza Aérea Uruguaya, llevaba a un equipo de rugby cuando se estrelló en los Andes. En aquel accidente sobrevivieron 16 luego de pasar 72 días en la nieve, a casi 4.000 metros de altura y con temperaturas de entre 25 y 42 grados centígrados bajo cero.
El 12 de octubre de 1972 partió de Montevideo rumbo a Santiago de Chile, el equipo de rugby Old Christians, acompañados por familiares y amigos, que iban a jugar un partido amistoso con similares chilenos; al grupo hay que sumarle la tripulación de cinco personas.
Debido a dificultades climáticas pasaron la noche en Mendoza y al día siguiente reanudaron su viaje. Un error de navegación hizo que el avión chocara contra una montaña y perdiera la parte trasera y las dos alas. Lo que quedó del fuselaje se deslizó más de un kilómetro por una ladera nevada hasta detenerse abruptamente sobre el Glaciar de las Lágrimas en la provincia de Mendoza, cerca de la frontera con Chile. Siete pasajeros murieron al salir despedidos cuando se partió el avión, seis murieron al detenerse el fuselaje y otros tres perecieron por la noche. Diecisiete días después, ocho murieron en una avalancha que los sepultó en la nieve. Por 10 días, los sobrevivientes racionaron los pocos alimentos que tenían (vino, nieve derretida, pasta de dientes, chocolate) y se abrigaron con la ropa de las víctimas, pero en el día 11, luego de enterarse por radio que la búsqueda había sido abandonada, tomaron la decisión más difícil: alimentarse con los cuerpos de las víctimas antes de que murieran todos.
El 11 de diciembre (Día 60) Canessa, estudiante de medicina de 19 años, y Fernando Parrado, de 22, quien sobrevivió tres días en coma por una fractura de cráneo y edema cerebral, decidieron salir en busca de ayuda. Luego de subir y bajar montañas (pasaron por los Altos de San Hilario, con una altura de 5.180 metros), sin equipamiento ni entrenamiento, se encontraron con el arriero chileno Sergio Catalán. Separados por un arroyo cuyo torrente les impedía escucharse, Catalán les tiró una piedra y un lápiz envueltos en un papel.
"Vengo de un avión que cayó en las montañas", escribió Parrado. "Soy uruguayo. Hace 10 días que estamos caminando. Tengo un amigo herido arriba. En el avión quedan 14 personas heridas. Tenemos que salir rápido de aquí y no sabemos cómo. No tenemos comida. Estamos débiles. ¿Cuándo nos van a buscar arriba? Por favor, no podemos ni caminar. ¿Dónde estamos?". Con las últimas fuerzas que le quedaban, lanzó la piedra de regreso y ésta cayó justo en la orilla. Catalán les hizo señas de "mañana" y, antes de irse, envolvió unos panes y un queso junto con una piedra y se los arrojó a Parrado.
Todos fueron rescatados entre el 22 y 23 de diciembre. "Los 14 que quedaron en el fuselaje mientras caminábamos sobrevivieron todos", dijo Canessa, quien reflexionó: Uno cree que conoce todo de sí mismo y ése es el error. Cuando uno realmente no aguanta más es cuando se muere. Pero la mayoría de los 'no aguanto más' son grandes mentiras".

Juan Carlos Ramirez Leiva 
(Nota elaborada en base a reseñas periodísticas varias).


miércoles, 13 de diciembre de 2017

Volamos sobre la Antártida


El 13 de Diciembre de 1947, el cielo antártico fue surcado por primera vez por una aeronave nacional. Cumplieron esta hazaña, un puñado de marinos argentinos bajo el comando del Contralmirante Don Gregorio A. Portillo a bordo del cuatrimotor Douglas C-54 Skymaster, matrícula 2-GT-1.
La Antártida está casi encerrada dentro del círculo polar, y hacia ella avanzan tres continentes: África, Australia y América. Entre los meridianos 55 y 70 el continente sobrepasa el círculo polar, acercándose notablemente a la parte meridional del continente americano, sobre Tierra del Fuego e Isla de los Estados. Por eso no hay país que pueda alegar más derechos que la Argentina, sobre estas zonas que resultan ser su prolongación geográfica a través del estrecho de Drake.
Se demostró que las comunicaciones aéreas entre ambos continentes son factibles mediante el conocimiento de la meteorología antártica a fin de evitar las perturbaciones ciclónicas, especialmente sobre el Drake, atravesado por frecuentes depresiones y región de las más tormentosas del mundo, con vientos huracanados. Estos vientos catabáticos o descendentes dan lugar al anticiclón glacial antártico, íntimamente ligado con las tres áreas fijas de baja presión (ciclones) situadas en los mares de Ross, Bellingshausen y de Weddell.
Otro objetivo respondió a una finalidad geológica, relacionada con el aspecto físico del continente representado por las características de la meseta antártica, de 2.500 a 3.500 metros de altura, y las enormes formaciones de hielo terrestre determinantes de los que cubren los mares que los rodean.
En el transcurso del vuelo se comprobó la proximidad de la estratosfera a la tierra por lo cual la Antártida resulta envuelta en un manto caliente, lo que da lugar a una inversión de temperatura (tiene solo un quinto del ancho que posee el Ecuador). Esta comprobación permitió volar a una altura donde la temperatura era más moderada que en la superficie.
La tripulación estuvo compuesta por: Contralmirante Gregorio A. PORTILLO (Jefe de la Expedición); Capitán de Corbeta Gregorio LLORET (Comandante de la aeronave); Capitán de Corbeta Mario A. DE UGARRIZA (Piloto / Navegante); Teniente de Navío Jorge A. BUSSI (Copiloto / Navegante); Capitán de Corbeta Alfredo WALTER (Personal / Supervivencia); Suboficial Segundo Luis A. MUÑOS (Jefe de Mecánicos); Cabo Principal Mario A. PEPE (Ayudante Mecánico); Cabo Principal José M. LEZANA (Radiotelegrafista); Cabo Principal  Antonio GONZÁLEZ (Radiotelegrafista); Pedro POUCHULU (Camarógrafo de Sucesos Argentinos). Este último, único civil en la expedición, había filmado todos los grandes acontecimientos en Argentina desde 1938, según nos hacía saber su hija, Patricia. Hasta abril del año pasado, con sus 94 años, vivía en una isla en el Tigre, y a esa altura era el único sobreviviente de la hazaña.
El glorioso vuelo salió de Piedrabuena a las 04:45 hs, pasó por el Círculo Polar a las 13:41 hs., y regresó a Piedrabuena a las 20:15 hs. Culminaba así una página gloriosa de nuestra historia sobre la Antártida Argentina.

Juan Carlos Ramirez Leiva. 
Nota elaborada en base a la publicación de la Fundación Marambio; material tomado por Carlos R. Boisen, del libro "Sobre Continentes Mares y Polos" (Über Pole, Kontinente und Meere) de Carls Hanns Pollog y Erich Tilgenkamp, tomo II, Edit. Peuser; primera quincena de Mayo de 1954. Testimonio de Patricia Pouchulu (2012).

sábado, 25 de noviembre de 2017

Día de la Marina Mercante


Manuel Joaquín Del Corazón De Jesús Belgrano González, antes de ser uno de los Padres de la Patria, fue el Padre de la Educación en el Río de la Plata. Sus relaciones familiares le permitieron ser nombrado Secretario del Consulado de Comercio de Buenos Aires, entre 1794 y 1810. El rey español evitaba nombrar en puestos importantes a los criollos porque sostenía, con buen tino, que ello favorecería intentos independentistas, sin embargo la posición social de la familia de Belgrano lo hacía insospechable de tales posturas.
Belgrano, que fomentó la agricultura, la industria y el comercio, comenzó a escribir sobre educación a partir de marzo de 1810, superando el despotismo ilustrado y la aristocratización de la cultura propio de los finales del siglo XVIII y principios del XIX. Sin embargo, ya había creado la Real Escuela de Náutica, el Primer Instituto de Enseñanza Superior dedicado a las ciencias exactas que se erigió en el Río de la Plata. Aprobada por el Real Consulado de Industria y Comercio de la Ciudad de Buenos Aires el 30 de marzo de 1799, Manuel Belgrano, su Secretario, quien venía bregando por conformar esta casa de estudios desde hacía más de cuatro años, redactó el primer reglamento. 
Estudiaron allí, hombres como Bernardino Rivadavia, Lucio V. Mansilla, Mariano Moreno (h), Soler, Argerich y Alsina, entre otros. Sus primeros directivos fueron el ingeniero militar y docente nacido en Galicia, Pedro Antonio Cervino, secundado por el piloto mercante gallego Juan Alsina.
Los cursos se iniciaron el 25 de noviembre de ese mismo año, y es tomada esta fecha para celebrar el Día de la Marina Mercante.

Juan Carlos Ramirez Leiva.

jueves, 24 de agosto de 2017

25 de agosto de 1825. Independencia de Uruguay

Tras el desembarco de los Treinta y Tres, alzada la campaña de la Banda Oriental, Lavalleja constituyó un Gobierno Provisorio de la Provincia Oriental. Convocó a los Cabildos a nombrar representantes para una Sala, a reunirse en la villa de San Fernando de la Florida, con el objetivo de proceder a la declaratoria de independencia.
El 20 de agosto de 1825 fue instalada la Sala de Representantes de la Provincia Oriental. Presidida por el Diputado por Guadalupe, Juan Francisco Larrobla; fue vicepresidente Luis Eduardo Pérez y, secretario Felipe Álvarez de Bengochea. Se designó una Comisión para elaborar una Declaración anulatoria de los actos de incorporación a Brasil y Portugal. Luego se designó al Gral. Juan Antonio Lavalleja como Capitán General y Gobernador, y se crearon los Ministerios de Gobierno, de Guerra y de Hacienda. El 25 de agosto de 1825, la Sala de Representantes aprobó dos Leyes constitucionales; por la primera se declaró la independencia, y por la segunda se dispuso la unión a las Provincias Unidas del Río de la Plata.

 La Ley de Independencia la Sala invocó como fundamento “La soberanía ordinaria y extraordinaria que inviste para constituir la existencia política de los pueblos que la componen” y dispuso:
 •1º - Declarar írritos, nulos, disueltos y de ningún valor para siempre todos los actos de incorporación, aclamaciones y juramentos arrancados a los pueblos de las Provincia Oriental por la violencia de la fuerza, unida a la perfidia de los intrusos poderes de Portugal y del Brasil, que la han tiranizado, hollado y usurpado sus inalienables derechos, y sujetándola al yugo de un absoluto despotismo desde el año 1817 hasta el presente de 1825.
•2º - En consecuencia de la antecedente declaración, reasumiendo la Provincia Oriental la plenitud de los derechos, libertades y prerrogativas inherentes a los demás pueblos de la tierra se declara de hecho y de derecho, libre e independiente del Rey de Portugal, del Emperador del Brasil y de cualquier otro del Universo, y con amplio y pleno poder para darse las formas que en uso y ejercicio de su soberanía estime convenientes.

La Ley de Unión dispuso: La Honorable Sala de Representantes... declara: Que su voto general, constante, solemne y decisivo, es y debe ser por la Unión con las demás Provincias Argentinas, a quien siempre perteneció por los vínculos más sagrados que el mundo conoce. Por tanto ha sancionado y decreta por Ley fundamental la siguiente: Queda la Provincia Oriental del Río de la Plata, unida a las demás de este nombre en el territorio de Sud América.
Otra Ley, sancionada en la misma fecha, dispuso la creación del Pabellón Nacional.

martes, 20 de junio de 2017

Hay que pasar el invierno

En estos días se cumplen 58 años de que esta célebre frase fuera pronunciada por Alvaro Alsogaray, por entonces ministro de Economía del presidente Arturo Frondizi. En el presente, la expresión se ha reactualizado por causa de perversa praxis.
Frondizi, que llegó a la presidencia siendo candidato por la UCRI (radicalismo intransigente), y R. Frigerio, coincidían en que las causas del subdesarrollo se debía a la desventaja de los términos de intercambio: mientran bajaban los valores de las exportaciones agropecuarias, el país importaba bienes industriales con valor agregado, por consecuencia, la riqueza nacional era transferida al exterior sin que hubiera acumulación interna de capital.
El desarrollismo, para atacar las causas de la dependencia, planteó las batallas del petróleo y del acero para producirlos en el país hasta alcanzar su autoabastecimiento, al igual que con la petroquímica, las maquinarias y los automóviles, entre otros bienes manufacturados. Para ello necesitaba capitales, inversiones.
Frondizi dependía del capital extranjero, pero desde éste se planteaba que los trabajadores argentinos eran caros y con una organización sindical capaz de bloquear los planes de transformación. Atendiendo al reclamo de ajuste de los liberales ortodoxos, apoyados por los militares, sacó a Frigerio de ministro y aceptó a Alsogaray, ingeniero militar devenido economista. Este vino con el ajuste clásico indicado por el Fondo Monetario Internacional, al que el país había vuelto recientemente y tras los años de Perón que gobernó sin ligarse con el FMI. Para hacer frente al creciente endeudamiento externo, el Fondo reclamó subir tarifas, bajas salarios y menos empleos, ya que culpaba a estos factores de la inflación, sin valorar debidamente el alto costo político y social que habría.
Discurso del ministro de Economía Álvaro Alsogaray, La Nación, 29 de junio de 1959. “Lamentablemente, nuestro punto de partida es muy bajo. Muchos años de desatino y errores nos han conducido a una situación muy crítica. Es muy difícil que este mes puedan pagarse a tiempo los sueldos de la administración pública. […]. Todavía seguiremos por algún tiempo la pendiente descendiente que recorremos desde hace ya más de diez años. Se ha cometido un error en definir a este programa como un programa de austeridad, dejando que cada uno de los habitantes del país viva como pueda y como quiera […]. Las medidas en curso permiten que podamos hoy lanzar una nueva fórmula: ‘Hay que pasar el invierno’.”
Con "hay que pasar el invierno" el nuevo ministro apeló a la paciencia de los trabajadores ante la segura mayor caída de su poder adquisitivo que habría de generar la aplicación de un plan de ajuste acordado con el Fondo Monetario Internacional, en el marco de la negociación de un crédito stand by. Los precios al consumidor aumentaron 130 % en 1959. Al caer la demanda interna, la recesión determinó una caída del 6,4 % en el PBI en ese año.
Sin embargo, el destino de Frondizi como jefe de Estado siguió acotado por los militares, quienes finalmente lo derrocaron en marzo de 1962.

Belgrano y sus enfermedades

Del estudio epistolar entre San Martín, Güemes y otros militares durante estos años de Belgrano en el Norte, he podido obtener datos valiosos acerca de enfermedades frecuentes en la región del Noroeste y que me ha permitido realizar un análisis de algunas de las afecciones del prócer repetitivamente mencionadas, agradeciendo además valiosos aportes que me ha comentado el Dr. Manuel Martí, un estudioso del tema.
 1- Trastornos de la visión: reconoce Belgrano su existencia al afirmar que "mis ojos están malos, pero mi voluntad hacia Usted es siempre y será la misma…” en una misiva a Güemes. Ya a comienzos de 1817 había experimentado lo que él denomina una " fluxión a los ojos”, que interpretó como una conjuntivitis simple, que cura sin secuelas y nada en correspondencia posterior hace mención a esta enfermedad, lo que hace presuponer que curó sin problemas posteriores. Como antecedente de estos trastornos oculares, el Dr. Miguel Gorman había diagnosticado en 1800 a Belgrano un trastorno en las glándulas lagrimales, cuadro al que se refiere como "principio de fístula en ambos lagrimales…”.
 2- Traumatismos varios: se menciona un fuerte golpe de caballo que aparentemente no deja mayores molestias posteriores en 1816. Un segundo hecho traumático lo sufre hacia 1818, también por caída desde un caballo, sufriendo un feroz golpe que le imposibilita aún la escritura, en parte por el traumatismo, en parte por la sangría que recibió por indicación médica en esa oportunidad. Este tratamiento era común en esos casos, suponiéndose que la salida de sangre aliviaba la presión en el cerebro y en las zonas afectadas. La consecuencia más frecuente era la producción de una anemia que demoraba meses en resolverse, causando debilidad, cuando no aceleraba en muchos casos el tránsito al otro mundo .En la oportunidad que refiero, Belgrano se hallaba tan débil que la carta a Güemes es escrita por Fernández de la Cruz, oficial del General.
 3 - Trastornos digestivos: en 1819, Belgrano presenta vómitos y trastornos gastrointestinales, los que fueron tratados por el Doctor Berdía, manifestando su intención de ”marchar para el Tucumán a ponerme en formal curación hasta recuperar el perfecto restablecimiento…”. Esta afección agravaba el cuadro de desmejoramiento general, presentando a esta altura de las circunstancias un considerable edema de los miembros inferiores e insuficiencia respiratoria con gran fatiga, que le obligaros a delegar el mando y regresar a Tucumán desde el Pilar, iniciando ya de esta manera el ya corto camino hacia la muerte, en una entorno de angustia, desagradecimiento, padecimiento y dolor que culminaría en Buenos Aires poco después.
 4-Paludismo: también denominada por Belgrano como " fiebre terciana , bajo cuyos síntomas efectuó la campaña del Altiplano, agravándosele la afección por la falta de oxígeno que reinaba en la región, siendo asistido en la oportunidad por el Dr. Readhead y tratado con dosis de quina, planta oriunda de América y de notable efecto sobre esta afección, que le duró aproximadamente dos años, desde los prolegómenos de la batalla de Salta , hasta sus misiones encomendadas en Inglaterra. Esta enfermedad era ya endémica en nuestra región y lo fue durante muchos años, siendo recién erradicada por las campañas que se efectuaron contra el vector mosquito Anopheles a partir de 1946. Las crónicas ye relatos españoles de antes de la independencia, al referirse a los habitantes del noroeste , hablaban de la palidez de la piel ( causada por la destrucción de glóbulos rojos) como "tez terrina” y el cansancio de los individuos por la misma anemia concomitante que integra el cuadro clínico de esta enfermedad al disminuir la captación de oxígeno , siendo los mismos habitantes autóctonos , en base a la observación empírica ya desde tiempos remotos , en hallar un tratamiento para la enfermedad con las infusiones de cascara de quina, antecedente valioso en la terapéutica con quinina , que pertenece a una formulación científica posterior.
5- En Octubre de 1819, Belgrano solicita al General Güemes la asistencia del Dr. Readhead, por el que el prócer sentía gran afecto. La respuesta de Güemes es ejemplar. Destina la suma de trescientos cincuenta pesos por vía de viático al médico y los envía a Tucumán, para que "lo cure y asista en la larga enfermedad que padece…”. Este médico, de notable dedicación profesional habría de instalarse en la misma habitación de Belgrano y se ocupo de mejorar, o al menos trató de aliviar con los recursos que la época ponía a su alcance, los padecimientos y la precaria salud de su paciente. Un Belgrano desfalleciente solicita a de la Mota Botello, que escribiera a Güemes agradeciendo su envío convencido y "reconociendo su amistad, que ha hecho Usted cuanto ha podido hacer en su alivio…”.
 Acompañó Readhead a Belgrano hasta los últimos momentos de su vida, siendo su escolta en el penoso y largo viaje a Buenos Aires, tramo que resultara agobiante para el General, a causa de la insuficiencia respiratoria y renal y el derrame peritoneal que los quejaban, debiendo ser conducido en camilla desde el carruaje hasta donde debiera pasar la noche , cada vez que se detenía. Belgrano fallecería poco después, dejando al facultativo su coche y su reloj de oro en agradecimiento a sus servicios. Belgrano moriría el 20 de Junio de 1820 a las siete de la mañana. En su autopsia, efectuada antes de embalsamar su cuerpo ´por los doctores Sullivan y Readhead, se determinó la existencia de una cantidad apreciable de líquido intra abdominal, denominado ascitis. El hígado se hallaba aumentado de tamaño y con proceso de cirrosis avanzada, los riñones afectados y endurecidos y el corazón agrandado. Algunos autores, entre los cuales se cuentan Molinari, Dreyer, Timparo y García Dadoni, han llegado a la conclusión que Belgrano padeció de un carcinoma hepatocelular, con múltiples metástasis, ictericia y cirrosis concomitante. De esta forma finaliza la existencia de uno de los próceres más puros de la Revolución de Mayo, artífice de nuestra bandera y autor de triunfos que posibilitaron la supervivencia de esta misma Revolución.

 Autor: Armando M. Peréz de Nucci (Doctor en Medicina y en Filosofía. Miembro de la Academia Nacional de la Historia).

martes, 23 de mayo de 2017

Ser vecino

En la ciudad de la Trinidad, puerto de Buenos Aires, a 23 dias del mes de mayo de 1605 años, se juntaron a Cabildo según tienen de costumbre... y se acordó lo siguiente:... a una petición que presentó Salvador Pixoto, yerno de Antonio Hernández Barros, morador de esta ciudad, en que pide le admita este Cabildo por vecino de esta ciudad. (...), dijeron que atento a que el dicho Salvador Pixoto es casado en esta ciudad, y en ella tiene mujer e hijos, y casa y acude a lo que se le manda para la guarda y conservación de esta ciudad a lo que le toca al servicio de Su Majestad, le admitían y admitieron por tal vecino de esta ciudad (...).
En: Acuerdos del extinguido Cabildo de Buenos Aires. Primera Serie; T. I; pág. 13G (Foja 22 vuelta del libro original).

Fuente: MERONI, GRACIELA. La historia en mis documentos. Buenos Aires; Editorial Huemul; 1980.

domingo, 16 de abril de 2017

17 de abril de 1815

En enero de 1815, se quitó la bandera española que ondeaba en el Fuerte de Buenos Aires, sin ponerse otra. Vino luego la revolución de 15 y 16 de abril de 1815, que produjo la violenta destitución de Carlos de Alvear, Director Supremo de Estado, y el encarrilamiento por segunda vez del movimiento de la independencia.
La insignia nacional nació a la luz del pueblo un 17 de abril de 1815, como culminación de un largo proceso. Ese día se enarbola, pues, en la torre de la Fortaleza de Buenos Aires, la “Bandera de la Patria” celeste y blanca siendo la “primera vez que en ella se puso, pues hasta entonces no se ponía otra sino la española” escribió Juan Manuel Beruti, el hermano del coronel Luis Antonio Beruti, comandante del reducto que dio la orden respectiva.
La bandera tuvo tres franjas horizontales (blanca la central y celeste la superior e inferior), tal como aparece coronando al torreón central de la Fortaleza Real San Juan Baltasar de Austria, en el extremo de la Plaza Mayor de Buenos Aires, de acuerdo a las más antiguas representaciones gráficas que se conservan del pabellón nacional. Nos referimos a las acuarelas del marino inglés Emeric Essex Vidal, estimables por su factura y valor documenta y noticias que trascendieron al exterior. Essex Vidal llegó al país en septiembre de 1816 y la primera de sus acuarelas titulada “El Fuerte de Buenos Aires visto desde la punta del muelle” representa el Fuerte de Buenos Aires, con la bandera nacional celeste y blanca de tres fajas.

Fuente: La Bandera Nacional (Ministerio del Interior; República Argentina)

martes, 16 de agosto de 2016

Muere el General San Martín

Aquel 14 de agosto, San Martín amaneció moribundo y la medicación solo freno su paso a la inmortalidad por tres días. El 17 de agosto de 1850, en su casa de Boulogne-sur-Mer, a las 15 horas, el Libertador José Francisco de San Martín falleció, y no fue sino al otro día, en el que Rosales y Gérard denunciaron su muerte en la alcaidía boloñesa. La familia dispuso un oficio religioso en la Iglesia de San Nicolás, hacia donde se dirigió el cortejo fúnebre el 20 agosto a las 6 de la mañana, y en donde se depositaron los restos mortales en un nicho de la Iglesia de Boulogne-sur-Mer. Recién el 21 noviembre 1861, los restos de San Martín fueron trasladados al cementerio de Brunoy.
En el periódico “Journal des Débats” del 27 agosto 1850, se lee el primer comentario de la prensa sobre el Libertador, en donde se destacó su personalidad. Si la crónica es la primera versión de la historia, de acuerdo a W. Scott, probablemente las necrológicas sientan las bases de la historiografía sanmartiniana y en este sentido, el artículo necrológico publicado el 30 agosto en “La Presse” de París, marcó el camino. Son tiempos complejos en la Confederación Argentina, que firmó el 31 agosto el Tratado Le Predour-Arana imponiendo la paz con Francia, desde donde el 29 septiembre, Balcarce le escribe a Rosas y le adjunta una copia, quedando depositado el original en la Legación Argentina de París.
Las repercusiones no tardaron, el 19 noviembre en Lima se efectuaron los solemnes funerales en honor al Libertador, y el 22 noviembre en “La Tribuna” de Santiago de Chile, Sarmiento publicó un artículo sobre el prócer . Son épocas en que los familiares del general, comienzan a desaparecer. En 1851 fallece Manuel Tadeo de San Martín, probablemente en Valencia y con el grado de Cnel. del Ejército español; el 3 noviembre 1852 muere Nueva York, el Gral. Carlos Antonio Alvear, y en 1853 lo hace Elena San Martín de Menchaca, hermana del prócer. Para 1857, el 5 abril, el periódico santiaguino “El Ferrocarril” publicó un artículo de Vicuña Mackenna sobre la batalla de Maipú, como determinante de la independencia de Chile. A finales de ese año, Rosales contrató al escultor francés Daumas, la ejecución de una estatua de San Martín, para ser erigida en Santiago, en tanto en Buenos Aires, el monumento a San Martín recién es inaugurado el 13 de julio de 1862, meses antes de que se inicie la residencia constitucional de Mitre, y todavía faltaba tiempo antes de que España reconociera formalmente la independencia de Argentina, lo que hace el día de la primavera de 1863.
La repatriación de los restos de San Martín también fue compleja, a qué Patria regresaría un General Libertador de tres naciones. Los diputados Alsina y Moreno elevaron un proyecto de ley para la repatriación, el 18 julio 1864, mientras que el 12 abril 1869, el Presidente peruano Balta decretó la erección de un monumento a San Martín y el traslado de sus restos a Lima. El conflicto no apura las decisiones en nuestro país, ya que recién el 20 septiembre 1870, el Consejo Deliberante de Buenos Aires aprobó la moción de Guerrico y destinó un terreno en el cementerio de la Recoleta como sepulcro del Libertador, pero pasaron siete años más antes de que se creara la Comisión pro Repatriación de los restos de San Martín1, y un año más para que el Presidente Avellaneda dispusiera homenajes y declarara feriado el 25 de febrero2, centenario del nacimiento del prócer.
El 21 abril 1880 se embarcaron en el puerto de El Havre los restos del prócer, que a bordo del transporte “Villarino” arribaron a Montevideo el 24 de mayo de 1880, en donde se le rindieron honores, tal lo decretara el Presidente Santos. Finalmente, el 28 mayo 1880, los restos de San Martín arribaron a Buenos Aires, y un 2 agosto 1933, se oficializó la celebración de la fecha 17 de agosto como “el día de San Martín”. No es posible de olvidar en esta reseña, que el 5 abril 1933 se inauguró el Instituto Sanmartiniano, fundado por el Dr. José Pacífico Otero, y que fuera oficiliazado en 1944.

Tomado desde distintos recortes no firmados por sus autores

martes, 26 de enero de 2016

La idea del combate permanente

En enero de 1814 los realistas preparaban en Cotagaita el ejército invasor para tomar Jujuy, mientras Belgrano se encontraba en Humahuaca tratando de organizar la resistencia. El coronel Manuel Dorrego había sido comisionado para reunir en Jujuy y Salta, los restos del ejército en retirada y reclutar nuevos efectivos y provisiones para detener esta nueva invasión que pretendía llegar hasta Buenos Aires con el apoyo de Montevideo. La invasión de Pezuela pretendía aniquilar al ejército en retirada, evitando el encuentro con los refuerzos comandados por San Martín, que los esperaba en la Posta de los Algarrobos, cercano a Yatasto.
Dorrego reunió 500 nuevos soldados y 250 dispersos con los que organizó un regimiento que llamó de "Partidarios", requisó 1.000 caballos y ganado vacuno; hizo fabricar armas, especialmente lanzas, fornituras y municiones, acciones que motivaron un oficio dando superadas las desinteligencias y reincorporándolo al ejército.
En San Salvador de Jujuy comenzó una febril actividad en los jóvenes que organizados en milicias con movimientos de guerrilla, participaban de ejercicios diarios consistentes en correrías a caballo, montar y desmontar, prácticas de tiro y uso de la lanza. También fabricaban armas caseras, labores en las que participaban hombres y mujeres.
Belgrano llego a Jujuy y organiza la retirada, poniendo en funciones al coronel Dorrego. La ciudad fue abandonada entre el 15 y el 16 de enero de 1814. Dorrego combatirá hasta ser desalojado el día 17, produciéndose un nuevo éxodo que no fue como el de 1812, ya que espontáneo y sin destino fijo, ocuparon las afueras de la ciudad, cerros y estancias vecinas.  

La Guerra Gaucha
Las milicias gauchas ocuparon los alrededores, ahora con hombres bien montados y adiestrados,  comenzando a hostigar al invasor que había ocupado la ciudad. Atacaban y desaparecían rápidamente, dejando muertos y heridos en el enemigo.
La resistencia de Dorrego permitió la llegada de las tropas patriotas a Tucumán y el encuentro de Belgrano con San Martín. Éste asumió el mando del ejército el 30 de enero, poniendo a cargo de la vanguardia a Martín Miguel de Güemes.
En adelante, todo fue ataques rápidos, certeros, sorpresivos. Nacía la idea del combate permanente en el pueblo. La Guerra Gaucha, había comenzado.

Por: Juan Carlos Ramirez Leiva

viernes, 11 de septiembre de 2015

Sarmiento y las Reformas Educativas.



Hoy se celebra el Día del Maestro en memoria de Faustino Valentín Quiroga Sarmiento -presidente, embajador, ministro, gobernador, senador, escritor, periodista y soldado, pero por sobre todo, maestro-, quien falleciera en Paraguay el 11 de septiembre de 1888, a los 77 años. Lo recordamos con un nombre que no figura en sus papeles de identidad: Domingo fue el apodo con que lo llamó su madre, Paula Zoila Albarracín, devota de Santo Domingo. Además, habría nacido un día antes, y no el 15 de febrero de 1811.
El Día del Maestro es una conmemoración de América a Sarmiento y Horace Mann, pedagogo norteamericano. Ambos fueron reconocidos por sus trayectorias en educación por la Primera Conferencia de Ministros y Directores de Educación de las Repúblicas Americanas, realizada en Panamá, en 1943; y desde entonces, el 11 de septiembre fue instituido como Día del Maestro en toda América, para conmemorar sus vidas y sus obras. Semblanzas sobre una personalidad tan rica y polifacética se han escrito a favor y en contra, pero curiosamente poco se ha dicho sobre su más preciada obra: el normalismo, es decir, formar docentes para una escuela pública, laica, mixta, gratuita y obligatoria. 
En 1845, estando exiliado en Chile, fue enviado por el ministro de Instrucción Pública y luego presidente Manuel Montt, a Europa y Estados Unidos para estudiar nuevos métodos de enseñanza. Sarmiento ya había fundado en 1842 la primera Escuela Normal de Maestros de América latina, cuyo semillero de docentes posibilitó en seis años la apertura de 72 nuevas escuelas en Chile. En Estados Unidos constató el modo en que Horace Mann formaba a las maestras y lo impresionó la Escuela Normal de Newton Eats, cerca de Boston, de donde sacó el modelo que aplicó más tarde en Chile y la Argentina. 
Para formar al normalismo argentino soñó con traer al país unas 1.000 maestras extranjeras, pero sólo logró que vinieran algunas. Sarmiento asumió la Presidencia en 1868 y entre 1869 y 1898 llegaron en total al país 65 docentes, 61 de ellos mujeres. Venidas desde Nueva York, Virginia, Maryland, Pennsylvania, Ohio y Nueva Inglaterra, habían sido atraídas por la convocatoria que Mary Mann, la mujer de Horace, difundió por la prensa: se les ofrecía un contrato por tres años, que corrían desde el embarco. Una vez llegadas, eran enviadas a Paraná, donde Sarmiento había creado en 1870 la primera Escuela Normal del país, para que se ambientaran y pudieran perfeccionar su español, tras lo cual, iban siendo destinadas a otras provincias. 
El primer censo nacional de 1869 -obra de Sarmiento- había descubierto un país de grandes extensiones deshabitadas o en poder de pueblos originarios, y un índice de analfabetos del 71%. Para el revisionismo, traer a norteamericanas constituyó prueba del afán antinacional de Sarmiento y no, como fue, una necesidad ante la ausencia de maestras nacionales preparadas. Para la Iglesia fue una herejía. En algunas ciudades como Catamarca y Córdoba tuvieron que lidiar contra quienes no querían mandar a sus hijos a educarse con herejes, actitud que estaba avalada por obispos y sacerdotes. En algún momento Fray Mamerto Esquiú tuvo que intervenir para serenar a un obispo, diciéndole que "no son católicas, pero por lo menos tampoco son ateas". 
Por entonces, las escuelas eran confesionales y si bien en Buenos Aires las de varones dependían del municipio, las muy pocas de mujeres que había eran manejadas por la Sociedad de Beneficencia, que recibía fondos públicos para dictar educación católica. Esto enfadaba a Sarmiento, quien en 1839, a sus 28 años, no sólo había creado en San Juan el Colegio de Señoritas -donde impuso el uniforme igualitario- sino que había señalado el absurdo de que en su provincia sólo existieran escuelas para varones." ¿Una madre sin instrucción podrá inspirar a sus hijos el deseo de instruirse?", se preguntaba, bregando por la educación femenina. En cambio, desde 1836 Estados Unidos gozaba de los beneficios de la instrucción pública, gratuita, mixta y laica, gracias a una ley propiciada por Horace Mann y que Sarmiento aplicó, de un modo u otro, mucho más tarde, en la Argentina y Chile. 
Debió llegar a la Presidencia para poder instrumentar los cambios deseados: elevar de 30.000 a 100.000 alumnos la población escolar; crear las primeras escuelas normales, el Colegio Militar (1870), la Escuela Naval (1872), el Observatorio Astronómico (1872), la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (1870) y alrededor de ochocientas escuelas primarias. También hubo de esperar hasta 1884 para ver definitivamente sancionada, a sus 73 años, la ley 1420 de educación común mixta, laica, gratuita y obligatoria. 
Aquellas maestras que vinieron al país forjaron las bases del sistema educativo argentino e introdujeron "novedades" tales como el desarrollo artístico, la gimnasia, el trabajo manual, el sentido de la responsabilidad y los deberes escritos. De ellas, 5 murieron de fiebre amarilla o cólera; 16 regresaron a su país cuando terminaron su primer contrato; 36 enseñaron durante 13 años y se fueron porque no les pagaban el sueldo; y 20 se radicaron y murieron aquí. 
Mary Elizabeth Gorman, de 25 años, fue la primera en arribar al país. Su destino era San Juan, pero no quiso ir, porque en 1869 era una provincia beligerante y atrasada, a la que se llegaba tras diez días de diligencia y bajo el azote de los malones. Las tres maestras que más se destacaron fueron Clara Armstrong que trabajó en Paraná, Catamarca, San Juan, San Nicolás, La Plata y Buenos Aires; Mary Olstine Graham (Paraná, San Juan, La Plata); y Sara Chamberlain de Eccleston (Mendoza, Paraná, Buenos Aires, Concepción del Uruguay). 
Entre los hombres, George Albert Stearns, egresado de la Universidad de Harvard, sumó a su tarea de director de la Escuela Normal Nº1 de Paraná, la de inculcar a sus alumnos su ideario en materia de organización, objetivos, disciplina, espíritu de investigación y civismo, todo esto, en medio de la guerra civil y de la muerte prematura de su mujer, Julie, también docente. 
Hacia 1900 la fase inicial estuvo concluida y los docentes argentinos pudieron hacerse cargo íntegramente de la tarea, convencidos, gracias a (Domingo) Faustino Valentín Sarmiento de que un buen sistema de educación pública constituye el mejor recurso para la inclusión social. 

Por: Juan Carlos Ramirez Leiva
Basado en textos de diferentes páginas de la WEB, oficiales y notas periodísticas.

viernes, 12 de junio de 2015

Por ahi andaba Garay



La primera fundación de Buenos Aires  la había realizado el Adelantado Pedro de Mendoza, en los primeros días de febrero de 1536. El enclave no resistió el asedio de los querandíes y la corona decidió su despoblación en 1541. A Juan de Garay fue a quien se le encargó fundar una ciudad que estuviera ubicada estratégicamente: la confluencia de los grandes ríos y la salida al Atlántico necesaria para una mejor comunicación con la metrópolis. Para ello, partió de  Asunción el 9 de marzo de 1580.
Los españoles ya habían abierto asentamientos al sur de Lima (Asunción, Santiago, Tucumán, Santiago del Estero, Mendoza, Córdoba) y el descubrimiento de las minas de plata en Potosí hacía necesario el trazado de una ruta segura hasta la península. En 1561, Garay había participado de la fundación de Santa Cruz de la Sierra (actual Bolivia) y hacia el final de esa década se trasladó a Asunción, donde fue nombrado Alguacil Mayor de las Provincias del Plata. Desde esta ciudad partió en 1573 para crear un asentamiento a orillas del río Paraná: Santa Fe de la Veracruz. Para entonces, una ordenanza real de Felipe II establecía con precisión las características de las ciudades fundadas en las colonias españolas. Fue con esta normativa que, nuevamente desde Asunción, partió la expedición de Garay hacia el Río de la Plata.
Las embarcaciones del adelantado zarparon de Asunción con 64 colonos, 53 de ellos, según los registros, nacidos en América, en la futura Paraguay. El 29 de mayo llegaron a las aguas del Riachuelo y se instalaron en un primer campamento.  El sábado 11 de junio, por la mañana,  Garay fundó la ciudad con el nombre de Trinidad, en referencia al día en que fondearon en el Riachuelo, el domingo de la Santísima Trinidad en el calendario católico, dejando la denominación de Santa María de los Buenos Ayres para el puerto.
Garay eligió la actual Plaza de Mayo como lugar apropiado porque el terreno  resultaba amplio y elevado junto al río; instaló el fuerte y la plaza principal, y a su alrededor entregó terrenos para los fundadores y los religiosos.
El acta fundacional desapareció tempranamente, ya para 1707 se dejaba constancia de su inexistencia junto con el Libro de Fundación y los Acuerdos Capitulares 1580 -1605. 

Por: Juan Carlos Ramirez Leiva