Tras
el bombardeo a los depósitos de combustibles de Mar del Plata del lunes
19 de septiembre, y ante la amenaza de la flota comandada por el
contralmirante Issac Francisco Rojas de destruir las refinerías y
depósitos de combustibles de La Plata, el Dock Sud e incluso bombardear a
la ciudad de Buenos Aires, el presidente Juan Domingo Perón, redacto
una proclama que fue leída por radio por el Ministro de Guerra a las 13
hs..
El general Presidente instaba al ejército a una tregua que
pusiese fin al desatino teniendo en cuenta que ante la amenaza de "bombardeo
a los bienes inestimables de la Nación y sus poblaciones inocentes, creo que
nadie puede dejar de deponer otros intereses o pasiones" (la nota no especificaba que renunciaba ni fue presentada ante el congreso). El general Lonardi, aún en Córdoba, le comunico al general Lucero: “En nombre de los Jefes de
las Fuerzas Armadas de la revolución triunfante comunico al Señor
Ministro que es condición previa para aceptar tregua la inmediata
renuncia de su cargo del Señor Presidente de la Nación”.
Tras la renuncia del general Franklin Lucero, se le encomendo al general José Domingo Molina que
constituyera una Junta de Generales para que acuerde el fin de las hostilidades y
del conflicto. Era la noche
del 19 cuando el presidente Perón invitó a los generales a la
residencia presidencial, en donde resaltó que el: “renunciamiento significaba el
ofrecimiento de una renuncia indeclinable", pero que “constitucionalmente no había
renunciado pues si hubiera querido hacerlo así lo habría hecho ante el
Congreso y que por lo tanto continuaba siendo el Presidente de la
República”. No todos los generales estaban de acuerdo con Perón y finalmente desde el Edificio del
Ministerio de Ejército, el general Ángel Manni le dijo
por teléfono a Perón que se le aceptaba la renuncia, aconsejando que:
“Ponga distancia cuanto antes”.
En la mañana del viernes
20 de septiembre le informaron al
general Manni que la Junta Revolucionaria recibirían
por la tarde a los generales. Los representantes del gobierno constitucional y los mandos de la Flota de Mar, concretaron la reunión
que se efectuó en el Crucero A.R.A “17 de Octubre” (Nave Insignia): se
encontraban por los sublevados el contralmirante Rojas y el general
Juan J. Uranga, y los cuatro generales designados por Perón, Emilio
Forcher, Ángel Manni, Oscar Sacheri y José Sampayo.
Ellos fueron quienes acordaron los términos para dar por terminado el
conflicto con la renuncia del general Perón a la presidencia de la
república y de todos los miembros de su gabinete.
Los diarios anunciaron ese día que Perón había renunciado y Lonardi, decretó que asumía “el Gobierno Provisional de la República con las facultades
establecidas en la Constitución vigente y con el título de Presidente
Provisional de la Nación". Terminaba así el asalto al poder constitucional con un saldos registrado de más de 150 muertos.
El mayordomo de la residencia presidencial, Atilio Renzi, contó que a
las 7 de la mañana del miércoles 20, Perón le dijo "me voy", pidiéndole
que “junté en una maleta algunas cosas casi al azar”.
Renzi le preparó un pequeño maletín donde
le puso “algo de ropa y un poco de plata para movilizarse en esos
días”(A. Renzi; “Del poder al exilio”).
Mientras el general
de División Eduardo Lonardi asumía como presidente (de facto) del
gobierno, y el contralmirante Issac Francisco Rojas lo hacía como vice
presidente (de facto), el general Juan Domingo Perón embarcaba en Puerto
Nuevo en la cañonera paraguaya "Paraguay" y partía rumbo a Asunción.
Por: Juan Carlos Ramirez Leiva
No hay comentarios:
Publicar un comentario