La democratización del conocimiento fue considerada tan peligrosa como la existencias de individuos cuestionadores, portadores de cultura, por la dictadura, cívico, militar, religiosa genocida. Se elimino a 30.000 personas pero no se descuido al peligro que representaban los libros. Y estos fueron quemados, 24 toneladas de cultura.
Los libros incinerados eran del Centro Editor de América Latina, editora de libros fundada y dirigida por Boris Spivacow, matemático de 65 años, hijo de inmigrantes rusos. Entre 1958 y 1966 fue gerente general de Eudeba (Editorial de la Universidad de Buenos Aires) y la había hecho trascender por sus económicos costos y cuidadas colecciones. En la triste Noche de los bastones largos, junto a muchos profesores e investigadores, Spivacow fue "renunciado" en Eudeba y en la universidad.
Aprovecho su experiencia y fundo Centro Editor de América Latina, formadora de ciudadanía y fuente consultada en todas las disciplinas. Los militares lo había marcado y el 26 de junio del ’80, llegaron soldados que comenzaron a cargar libros, 24 toneladas, desde el depósito del CEAL hasta un baldío a pocas cuadras. Luego de apilarlos, un oficial genocida de ideas, dio la orden de: "¡Fuego!"
Fue un 26 de junio de 1980.
Por: Juan Carlos Ramirez Leiva




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